Origen
Los primeros registros históricos provienen del antiguo Egipto, donde los médicos-sacerdotes practicaban enemas o lavativas con fines terapéuticos. Más tarde, los romanos adoptaron esa tradición, que se mantuvo a lo largo del tiempo hasta llegar a nuestros días.
La hidroterapia de colon, tal como la conocemos, se desarrolló a comienzos del siglo XX, sobre la base de la importancia de la nutrición y los hábitos alimentarios en el origen de ciertas enfermedades. Hoy, gracias al avance de la tecnología médica, la terapia puede realizarse de manera profunda, indolora y sencilla.
La hidrocolonterapia moderna surge en los Estados Unidos y se extiende rápidamente a otros continentes, en especial a Europa (Alemania, Inglaterra y España). Gracias a su difusión y eficacia, el tratamiento llega también a la Argentina.
El colon y su fisiología
El colon, o intestino grueso, se ubica en el abdomen y constituye la última sección del sistema digestivo. Está formado por distintas porciones: el ciego, el colon ascendente, el colon transverso, el colon descendente y el recto.
Una vez digerido el alimento, la absorción de nutrientes ocurre en el intestino delgado; los restos no digeridos pasan al intestino grueso, donde la flora bacteriana los modifica y los transforma en heces. El colon reabsorbe el agua y ciertos nutrientes y vitaminas hacia las vías sanguínea y linfática.
En el colon reside una parte muy importante del sistema inmunitario, por lo que una limpieza adecuada contribuye a reforzar las defensas del organismo. Además, conviven en él una enorme cantidad de bacterias cuyo equilibrio se ve afectado por la mala alimentación, el abuso de medicamentos y el estrés, factores que pueden alterar el pH intestinal y favorecer la disbiosis.
Cuando los desechos permanecen demasiado tiempo en el intestino grueso, pueden fermentar y generar sustancias tóxicas que se reabsorben hacia el organismo, en un proceso que suele denominarse autointoxicación. Una limpieza periódica del colon ayuda a reducir esa carga de toxinas y a mantener el equilibrio con el resto de los órganos de filtración —hígado, riñones, pulmones—, contribuyendo a la prevención de distintas enfermedades.